EL DELITO DE INJURIAS AL REY, ESPADA DE DAMOCLES DE LOS HUMORISTAS ESPAÑOLES

Fernán Escudero

El fallo del Tribunal Europeo de Derechos Humanos a favor de Otegui recuerda que la libertad de expresión también ampara la crítica política con lenguaje ofensivo

Arnaldo Otegui gana su recurso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos: recibirá una indemnización de 20.000 euros

Más allá de las simpatías, antipatías u opiniones personales que despiertan el Rey y Arnaldo Otegui, la sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo conocida hoy, que obliga al Estado español a indemnizar al líder batasuno por haberle condenado en 2005 a un año de cárcel a causa de haber llamado al monarca “responsable de los torturadores”, está en línea con la jurisprudencia básica de este órgano judicial, a favor de la libertad de expresión incluso cuando se utilice un lenguaje fuerte cercano a la difamación:

Según su sentencia de 7 de diciembre de 1976 que desarrolla el artículo 10.2 del Convenio Europeo para Protección de Derehos Humanos y Libertades Fundamentales:

  • “La libertad de expresión es fundamento de la sociedad democrática y protege también aquellas ideas que chocan, inquietan u ofenden al Estado.
  • Debe protegerse en cuanto contribuye al intercambio de ideas y opiniones, no desmotivando a los miembros del público por miedo a sanciones, y que así puedan expresar sus opiniones sobre cuestiones de interés público.
  • El límite en el ejercicio de la libertad de expresión, en cuanto ésta conlleva deberes y responsabilidades, es la difamación, no siendo siempre fácil distinguir en el contexto de una crítica política la utilización de un lenguaje fuerte (admisible como medio de crítica) con lo que es difamación.
  • El uso de un lenguaje fuerte sólo debe ser restringido (sancionado) cuando los términos usados son desmesurados respecto al legítimo objeto de la crítica perseguida”.

Este nuevo fallo de 15 de marzo de 2011 califica de desmesurada la pena de cárcel impuesta e incompatible con el ejercicio de la libertad de expresión en el normal debate político. Además, al exponer “el hecho de que el Rey no sea responsable, según la Constitución, no impide por sí mismo un debate libre sobre sus posibles responsabilidades institucionales, e incluso simbólicas, a la cabeza del Estado”, aviva Estrasburgo un largo debate sobre la especial consideración jurídica de la Corona en España.

Los autores de esta portada fueron juzgados por el delito de injurias al rey

La peculiar figura de protección jurídica de la familia Real ha permitido que varios humoristas hayan sido acusados de oficio, procesados y en su caso condenados por la Audiencia Nacional: en los últimos años recuérdese el juicio a Caduca Hoy, suplemento satírico de Deia por su chiste sobre la cacería del monarca del oso Mitrofán en 2008 o el juicio por la portada de El Jueves con los príncipes de Asturias afanados en procrear para conseguir el cheque bebé en 2007.

A pesar de haberlo anunciado en un primer momento, la revista catalana que dibujó a los príncipes en postura sexual no llegó a recurrir al Tribunal de Derechos Humanos tras serle denegado el recurso de amparo ante el Constitucional, así que nunca sabremos cuál hubiera sido la doctrina al respecto de esta instancia europea.

La amenaza cierta de sanción podría seguir desalentando el humor gráfico de opinión crítica sobre la familia Real en el foro de los medios informativos españoles. O no:

“Creo –declaró a Quevedos en 2010, Javier Ripa, periodista humorista de Caduca Hoy dos veces juzgado por el delito de injurias al Rey– que nosotros fuimos cabezas de turco (como otros muchos más: El Jueves, TMEO… a los que también les cayeron sus querellas) de la decadencia de la monarquía española, que está atravesando duros momentos, sobre todo porque cada vez le cuesta más encontrar argumentos para justificarse con un mínimo de dignidad. Este país no necesita reyes elegidos por dictadores que tronen en revistas del corazón, sino buenos economistas y políticos mentalizados para robar lo menos posible.

¿En qué marco aparecimos nosotros? En aquel momento, allá por octubre del 2006, creo recordar, la Casa Real estaba siendo muy discutida y criticada en muchos ámbitos. Empezaba a dar la sensación de que ‘se le estaba perdiendo el respeto’, que no tiene nada que ver con ‘faltar al respeto’; tertulianos, prensa escrita, debates en televisión… y cómo no, desde el humor también aportamos nuestro granito de arena, ¡claro!, y seguiremos haciéndolo mientras nos den la oportunidad o nos quede un halo de aliento y no nos metan a la cárcel.

En fin, que nosotros hemos sido el aviso para navegantes, el toque de atención, la raya roja para marcar el límite a todos aquellos que en un futuro tengan pensado meterse en veredas parecidas…

¡Mal tienen que estar las cosas para que todo un señor Fiscal Jefe de la Audiencia Nacional tenga que defender a todo un Rey de unos pobres humoristas!

No me arrepiento de nada de lo que hice, es más, lo volvería a hacer (alguien que se dedique a esto, al humor serio, ha de ser consciente de que de vez en cuando alguna querella te tiene que caer, y si no… ¡es que algo estás haciendo mal!), y puedo decir que las dos querellas que nos han puesto por este tema las llevo en mi pecho como si fueran medallas de oro y lleno de orgullo y satisfacción, y todas las vueltas que nos hicieron dar yendo a Madrid a declarar y los malos ratos que pudimos pasar los doy por bien empleados.

Y me sentiría muy, muy gratificado si nuestro pequeñito granito de arena, más los que vayan llegando después, sirvieran algún día para que la gente de este país llegue a la necesaria conclusión de preguntarse, libre y democráticamente, qué modelo político quieren los españoles: monarquía o república”, concluye el humorista.

Básicamente, la reivindicación de los humoristas editoriales en prensa, ya sean monárquicos, republicanos o mediopensionistas, es que el Fiscal General del Estado no intervenga de oficio contra ellos.

Si bien esta persecución judicial puede amplificar las repercusiones y publicidad de su trabajo, como fue el caso del secuestro del número de El Jueves mencionado, y aunque personalmente los autores asuman el riesgo de ser multados e ir a prisión, a la postre estamos ante una medida intimidatoria para los empresarios del sector: a raíz del último proceso Caduca Hoy dejó de publicarse en papel, aunque pervive en internet.

Piden los autores que sean los miembros de la familia Real los que tomen la iniciativa de querellarse en caso de sentirse difamados y no sólo objeto directo o indirecto de crítica legítima.

Tampoco comprenden los caricaturistas que los jueces den el mismo tratamiento de violación de la intimidad personal a unos dibujos que a unas fotos privadas reales robadas en la alcoba, por ejemplo.

Sangre azul o sangre roja, la materia gris que dispara los músculos de la risa es la misma en todos los humanos y la democracia consiste en que todos seamos iguales ante la ley sin que ésta coarte por encima de las normas básicas de convivencia el derecho esencial de cualquiera a comunicar qué piensa sobre la res pública, aun cuando emplee expresiones desafortunadas, como ha venido a recordar el tribunal europeo.

De izquierda a derecha: Josetxu Rodríguez, Javier Ripa y Nicola Lococo ante la Audiencia Nacional tras ganar el juicio por delito de injurias al Rey al no haber "traspasado por muy poco los límites de la libertad de expresión" (17 de diciembre de 2008)

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